PROMOCIONES VARIAS

1

María se sintió perdida. La necesitaba. Acababa de perder su más preciada joya del estuche forrado con piel en el cual la guardaba. Estaba desesperada.

Necesitaba otra. Qué importaban unos pocos miles de euros… Nada podía reparar semejante pérdida… Continuaba llorando sola, en su habitación…

1

Carlos José era un hombre ocupado. Siempre atento, siempre alerta… La realidad de su trabajo lo absorbía de tal modo, que le resultaba imposible concentrarse en ése extraño reloj que su mente le ofrecía a cada minuto. Quiso desconectar…

2

Su traje. Ese color opaco le sentaba perfectamente. O al menos, eso pensaba Charles. Ahí, en su vestidor, frente a frente… la duda le perseguía. ¿Merecería la pena gastar en estilo sólo por aparentar?

Claro… que sí.

3

Clarisa se horrorizó. Miró el electrodoméstico una y otra vez, para cerciorarse de la desgracia que acababa de suceder. Se había estropeado. Su nevera se había…

¿Y qué iba a hacer? Debía guardar el pescado cuanto antes… En pocos días tendría que preparar una comida para su yerno. Y la tienda más cercana estaba cerrada hasta el día siguiente.

¿Qué…? ¡Sí! Se acordó de ello… Podría pedirlo cuanto antes en…

4

-¿Me podría poner otra copa? Pero ponga un buen whisky -el cliente miró al camarero.

-Claro, señor. ¿Algo en especial? -el empleado observó su mesa.

-Sabe… quiero algo diferente. Que me haga arder el estómago de delicia.

-No lo sé, señor. Todas las marcas son iguales… Salvo… Ahora que lo dice…

-¿Qué? -el cliente lo contempló extrañado.

-Tenemos uno de la marca… (…)

5

-¿Y te gusta Camilo Sesto? -Juan miró a su amigo con incredulidad.

-Sí. Como cantante de baladas no tiene rival. Sabes, el pop está devaluado. Que sí L… o M…, pero sin éste tío… Vamos -Alfonso no dudó.

-Yo sólo recuerdo ése musical que hizo

6

Sandra estaba agotada. Aquella reunión que había mantenido con su jefe sobre unos despidos improcedentes la había dejado exhausta. Necesitaba descansar y reflexionar sobre qué decisiones debería tomar en el futuro. Y eso pasaba por descansar en su querido sofá.

Entró en la vivienda, y (tras quitarse lo más pesado) se dirigió al salón. Al fin. Un poco de tele para… No.

No dio crédito. No podía ser. ¿Cómo…?

Sí, estaba claro. Por más que apretaba el interruptor, la luz no se encendía. Se acercó hasta la bombilla y la trató de ajustar.

Fue inútil.

Necesitaba otra. Y además, con urgencia. No podría seguir…