LA CASTÍLLADA (2)

LA CASTÍLLADA

José Casero Sánchez

(4)

Agotado, firme, sobrio, se muestra

en su camastro, lecho vigilante,

cuyo orgullo renovado secuestra

la muy noble esperanza resultante

de tanta, experimentada, maestra

llave, dirigido timón restante.

Deberán, raudo, viajar al Cipango

sin perder el mérito, ni su rango.

(5)

Pero se nota ya, sí, muy cansado

para encarar semejante propuesta;

Elcano duda, ahora, renegado

marino, de que ya, su dura apuesta

tenga éxito, pues, tras ése pesado

encargo de Jofre, de triste fiesta

fúnebre, ya; llegar a las orillas

de Oriente. Metas, parecen, sencillas.

(6)

Urdaneta observa, contemplativo;

calla ante el camino que se presenta

ante sí, muy dudoso, pensativo.

Su pobre memoria, ahora, le enfrenta

al hecho de perder, resolutivo

con su futuro, al jefe que contenta.

Está claro; Elcano morirá pronto

con su fama endeudada… Triste monto.

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